Volver a comprar música

Nunca ha sido verdad el que antes, todo el mundo compraba música. Descontando ladrones había mucha gente que, salvo regalo o compra ocasional, tenía que conformarse con lo que pusieran en la radio. O se conformaba porque sencillamente le parecía más práctico. Sin embargo es bien cierto que muchas casas acumulaban una buena colección de discos y estas colecciones pagaban tanto a músicos como a toda una industria discográfica.

Ahora es difícil ver una tienda discos, o incluso una sección de discos en una tienda. Y no, esos tiempos no volverán. Pero todavía existe la posibilidad de comprar la música que queremos, a través de la descarga de mp3 y otros archivos de audio. ¿Qué ventajas tiene esto?

Bueno, frente a un servicio de suscripción, la ventaja es que pagas una sola vez por la música que quieres oír. Con un presupuesto de 10 euros al mes en música se puede acumular una respetable cantidad de canciones en poco tiempo. Y francamente dudo que yo gaste tanto al mes.

Frente a un servicio de publicidad (y probablemente también el de suscripción) tienes que enfrentarte a menos programas de rastreo y de publicidad.

Recordad, —y esto es decisivo—, es que el éxito del mercadeo moderno no es que compres algo sino atarte para que sigas comprando y comprando. Una suscripción hace esto, una deuda, aún más. Esto es precisamente lo que debemos combatir. No nos interesan ni «pequeñas» suscripciones ni deudas que, poco a poco, sin dolor se acumulan y con el tiempo resulta en que tenemos gastado el sueldo antes de cobrarlo.

Miguel de Luis Espinosa