Miguel de Luis

Publicar todos los días

Seth Godin se hizo una reputación en Internet bajo la sencilla premisa de publicar todos los días. Llueva, truene o resucite Ramsés II provocando el pánico en el museo, Seth tiene siempre una entrada que ofrecer a sus lectores. A veces tendrá un contenido microscópico, otras más elaborado, pero siempre estará ahí. Puedes ir a su blog que, tranquilo, habrá un aporte suyo.

He intentado algunas otras veces hacer lo mismo. Y sí, llegaba a publicar todos los días durante un mes o dos como mucho. Pero al final siempre pasaba algo que me rompía la racha. O un compromiso, o un viaje o me entraba el complejo al ver las estadísticas. Es el, ¿para qué publico si nadie me lee? O la culpabilidad de publicar cosas que de vez en cuando, —para qué nos vamos a engañar— son una pifia.

Listo para publicar todos los días

De acuerdo a mis cuentas llevo una racha de cien días publicando todos los santos días. No puedo decir que todas las entradas sean magníficas, pero están ahí. Incluso cuando me puse algo enfermo, sorteando fiestas de navidad con sus compras o los entrenamientos de piragüismo. No he fallado y eso supone un pequeño éxito.

Vale, una racha de cien días constituye un objetivo muy modesto. No creo que deba ponerme medalla alguna. No he conseguido nada relevante. ¡Extra, extra! Miguel de Luis ha publicado cien días seguidos. Sin embargo creo que ya es suficiente para anunciar el siguiente compromiso. Voy a publicar algo en este blog todos los días.

El plan de actuación

Aquí podría poner todas las técnicas de productividad que conozco, empezando por las que practico de verdad. Sin embargo, para mantener esta racha mi plan es mucho más sencillo: solo cuatro puntos.

Lo primero que ya está hecho ha sido pasar de un blog alojado en wordpress.com a arriesgarme a hacer la migración a uno que llama «self-hosted». O sea que estoy pagando a una empresa distinta de la de wordpress para que aloje el blog. Los costos son semejantes y los dolores de cabeza un poquito mayores pero a cambio gozo de más flexibilidad y herramientas para gestionar mi blog. ¿Y qué tiene que ver esto con publicar todos los días? En principio nada, pero en mi caso, era un paso más en este compromiso.

Lo segundo es mantener el hábito de escribir todos los días, siempre que me sea posible. Eso me ayudará a que todos los días haya algo. Supongo que podría escribir todas las entradas de un mes en un día de duro trabajo pero no creo que fuera sano, ni bueno para un blog cuyo contenido debe mostrar cierta frescura.

Lo tercero es no volverme loco con los estándares. Soy una persona, no una redacción. Por tanto cuando digo que publicaré todos los días, me refiero que todos los días habrá algo nuevo. Aunque sea simplemente una frase. Con eso basta.

Lo cuarto es que procuraré tener siempre una entrada preparada para mañana y, si es posible, para una semana entera de publicación. Lo que me gusta llamar el estándar d+7. Eso protegerá a este blog de los imprevistos de la vida.

Sí, pero, ¿por qué publicar todos los días?

Seth cree que ir a trabajar, «showing up» es la mitad del éxito. Este ir a trabajar es sobre todo una vocación de servicio. Publico porque quiero ayudar a quien me lee. ¿Para qué escribir? ¿Para hacerme rico? Podría ocurrir pero siendo honesto no debería contar con ello. Y para vivir ya tengo mi trabajo, muchas gracias.

No. Publico porque creo que mis letras, mi contenido que se dice ahora, puede ser útil para alguien, pueden añadir un poco de valor en este mundo, porque me gusta escribir e imaginar historias.

Pues bien escribir todos los días me da la oportunidad de mejorar. Vale, publicar todos los días no es lo mismo que escribir todos los días, pero van fielmente de la mano. Para ti, querida persona desconocida, supone que puedes contar conmigo, que siempre estaré ahí y, con un poquito de suerte, cada día un poquito mejor. Creo que son razones suficientes, ¿no te parece?


Imagen: Calendario Crescenzi de Pietro Crescenzi


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Bitácora 1

No sé si os acordaréis pero los primeros blogs servían para compartir los sitios webs más interesantes. Será por nostalgia pero aún creo que esta forma de compartir más sosegada sigue teniendo valor.

Colores para el 2020 : [English] Un examen de los colores que supuestamente serán tendencia, tanto globalmente como por países. Parece que España, Argentina y Chile serán azules.

Haiku de jilopart

Hay en el suelo
íntegra la memoria,
fosilizada.

Oír/huir del reloj, poesía de Lucio Data, trata de la angustia/lucha contra el tiempo, con un estilo muy personal.

«Abro los ojos», poesía de Pippo Bunorotti en la que describe pasiones de una vida «llena de laderas y caminos empinados»

«Canna Campsite», [English] la isla de «El diario de Guille» no es Canna, pero se le parece bastante. Para amantes de la naturaleza, el mar y el cangrejo fresco. (La imagen de este post es de allí, y no es la más bonita pero me trae recuerdos).

«Islandia Roadtrip», ¿Qué decir? «La vida que yo quiero está en los más extremos confines» y Laia Wanderlust comparte un viaje maravilloso.

«El canasto» Hubo un tiempo que me centraba en la productividad personal, efectividad o cómo se llame ahora. Jeroen sigue haciéndolo muy bien; si se te hace difícil organizarte deberías echarle un vistazo.

Pues esta es mi primera «entrada de bitácora» a la usanza primitiva, de compartir lo que hemos encontrado «navegando» en Internet. Si os parece útil dadle un «like» o comentad o lo que sea para que sepa que merece la pena seguir haciéndolo. Si no, pues perdonad.


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Productividad: Anota esa tarea, ¡como sea!

Anota todo lo que tengas que hacer. En la bandeja de entrada, en tu agenda, cuaderno, pedazo de papel arrugado o en la mano. Esta es la regla principal; la secundaria es que la anotes bien. Iba a decir que esta regla es fundamental para GTD, pero lo cierto es que vale para cualquier otro sistema de productividad que exista, haya existido o esté por inventar.

A Entrada cuando entre

Lo reafirmo por la siguiente situación muy común. Viene un tal Rodrigueñez con su habitual velocidad de curvatura y te dice que «termina lo del otro día, como quedamos» y tú no estás seguro de que fue lo del otro día ni lo que quedaste, y entonces, mientras estás pensando te viene una llamada. ¿Qué hacer? Pues anotar, aunque parezca estúpido, «terminar lo del otro día, lo que quedé con Rodrigueñez» o incluso «lo de Rodrigueñez». Vale, no es perfecto, no es para nada perfecto, pero a tu memoria le es mucho más fácil tirar de recuerdos desde una pista tan minúscula, que intentarlo desde la nada.

Si apuntas lo de Rodrigueñez, lo peor que puede pasar es que tengas que preguntarle que a qué se refería. Pero si no lo haces, corres el riesgo que lo de Rodrigueñez se te pase por completo. Es por esto que debes rechazar cualquier tentación de no anotar las cosas hasta tenerlo muy claro. Oye, si lo tienes muy claro, mejor. Pero el momento de anotar las cosas no es el momento de tenerlas claras. Si es así puede que nunca llegues a tenerlo claro, porque puede que se te olviden completamente aplastadas por una pila de otras cosas que tienes o quieres hacer. No, el momento de anotar las cosas es el mismo instante en que llegan. Tendrás que aclararlas tarde o temprano, realizar un plan o simplemente determinar las acciones concretas; pero eso se hará cuando llegue el momento diario de examinar la bandeja de entrada o repasar tus listas; cuando todo lo importante y urgente de hoy esté hecho y no sufras interrupciones. Precisamente anotarlas, aunque sea de forma imperfecta habrá mejorado sus posibilidades de ser aclarada y de hacerlo sin molestar a tus otras actividades. Y es que, si no lo anotas, zumbará en tu mente, como una mosca, «lo de Rodrigueñez», hasta que, quizás te olvides y seguro te moleste.

Procesa como monje que lleva un hábito

Perdón por el jueguito de palabras; la idea es que junto al hábito de anotar las cosas, debes tener también el hábito de procesarlas (en lenguaje GTD) o de aclarar qué son (en lenguaje normal). La «entrada» no es un lugar para vivir, es un estado transitorio, donde dejas las cosas «esperando» hasta que tengas tiempo de decidir qué hacer con ellas. Eso requiere el hábito de procesarlas, para el que cualquier momento es bueno; pero es mejor reservar también un momento de las primeras horas para dejar la entrada limpia y aclararlo todo. También es bueno asegurarse al final de la jornada no dejar nada sin aclarar. En cualquier caso, y semanalmente, cuando revises tus tareas, siempre deja todo aclarado.

No tengas reparos a anotar las cosas que todavía no entiendas. Si lo puedes aclarar directamente bien, si ya venía claro desde el principio, mejor; pero la vida no se va a parar porque las cosas no sean perfectas. Ni tampoco tu trabajo. Anota ahora y aclara lo anotado cuando puedas. Por que si no…

Tenía que hacer algo, ¿verdad? ¿qué era? bueno, ya me acordaré… supongo.


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Herramientas de Productividad Personal Simples 3 – El registro de tareas

La segunda herramienta clave de mi sistema es el registro de tareas. Se trata de una simplificación de mi anterior intento de usar exclusivamente un archivo de texto como gestor único de la productividad. Ahora que combino el editor de texto con un kanban personal, como os hablé en mi anterior entrada, me basta con usarlo exclusivamente para registrar las tareas emprendidas. Veamos su

Estructura

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Herramientas de Productividad Simple 2 – Kanban GTD

¿Kanban o GTD?

Si alguien piensa que un kanban puede sustituir a GTD, o que con mi pequeño artículo puede ignorar a David Allen, pues se siente. Aquí de lo que voy a hablar es de un kanban que estoy usando personalmente para implementar las listas de tareas (acciones en terminología gtd) y proyectos de GTD, dentro del contexto de mi trabajo, nada más. Dicho con estas salvedades, sí un kanban es mi sistema de confianza, que me ha demostrado ser seguro, rápido y eficaz. ¿Quieres verlo?.

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Herramientas de Productividad Personal Simples: 1 – Kanban de Cuaderno

Tengo dos simples herramientas eficaces, gratuitas y simples para organizarte y seas más eficaz. No requieren equipamiento informático para implementarse, pero pueden implementarse con casi cualquier equipo informático si así lo prefieres. Sólo necesitas un mínimo de disciplina, práctica y conocimientos.

¡Vamos!

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Acelerando GTD

CC -by Kuzeitac

## GTD: ¿una o varias herramientas?

De ninguna manera el sistema GTD presupone que debas tener una sóla herramienta (digital o analógica) para llevar el control de toda tu #productividad. Si quisieras, podrías llevar tu calendario en Google Calendar, tu lista de tareas en un cinco cuadernos, uno por cada #contexto y una lista de proyectos en un #kanban. A mí se me antoja complicado, pero es una opción.

Una sola herramienta para poder llevar GTD es el sueño de todo GTDista; pero no es posible. Siempre tendremos #cosas que nos llegan por nuestra bandeja de entrada analógica, ya sea una nota en un post-it; o incluso una orden verbal o un anuncio que vemos en el metro. Con todo, parece más razonable no multiplicar las herramientas GTD sin causa para ello.

## Pero una buena causa podría ser la velocidad.

Si tu herramienta no puede manejar todos tus proyectos quizás podría intentarse aplicar más de una herramienta. Por ejemplo, digamos que tienes 125 proyectos y que tu herramienta GTD puede manejar bien 99; algo habrá que hacer con los 26 proyectos restantes.

## Casa y trabajo

Una idea sería -no me matéis- usar una herramienta para los proyectos “de casa”, de los “de trabajo”. Esto puede tener sus ventajas, si por alguna razón, quiero compartir mi agenda, y no deseo compartir con un cliente cosas personales. Esto no es GTD heterodoxo pues no se trata de dejar de controlar los asuntos particulares, sino de dejarlos en una herramienta apartada.

## Furgoneta y deportivo

Además esto permite usar la herramienta más adecuada para cada ámbito. Si nuestra vida de casa es sencilla, una agenda de las de toda la vida nos puede valer; o incluso un sistema más sencillo pero incompleto, como autofocus.

## La alternativa minimalista

La alternativa minimalista mejor sería tener, de verdad, menos proyectos. Esto en el trabajo puede representar conseguir los mismos objetivos con menos proyectos, para hacer exclusivamente aquellas actividades que tienen valor añadido y nada, pero nada de #muda… lo que en muchos casos será una utopía de las gordas. Puede que sencillamente no nos dejen.


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GTD Veloz

Hasta la semana pasada creía que la herramienta #GTD perfecta era la que implementaba mejor el sistema GTD. Pero un encontronazo con la realidad en forma de problemas de crecimiento con una #aplicación me mostró que hay cosillas aún más importantes.

Vamos, como que la cosa ande

## Queremos velocidad

Toda herramienta GTD ha de volar. GTD no sale gratis; requiere una inversión de esfuerzo para su aprendizaje, cierta disciplina para su mantenimiento y algo de tiempo diario para anotar las tareas y los proyectos.
Vale, luego eso nos lo vamos a cobrar. Yo invierto dinero para sacar más dinero. Pues aquí lo mismo. Y entre más pasta saque menos me dolerá el riesgo que he asumido.
Por eso es esencial que la herramienta GTD escogida nos reporte dividendos de productividad. Sino vuelta a una simple listita de tareas y andando. Y es que los que nos hemos metido en esto de la productividad personal, lo hemos hecho precisamente porque nos importa nuestro tabajo. Cada segundo que perdamos por culpa de la herramienta nos incomoda.

Mucho.

Mi deber no es meter cositas en mi agenda, sino cumplir objetivos.

// Desarrolladores de aplicaciones GTD, eso va para vosotros. Lo siento, más vale que os diga la verdad en el blog que con mi dinero. No es que sea mucho, pero seguro que os gusta. //

## ¿Caprichositos que somos?

La oficina es el mundo de la interrupción. Escenita maravillosa:
Abro nuevo proyecto en la aplicación: “Informe sobre Recurso de Doña C.A.” Tres segundos, la aplicación no abre el proyecto. Mal. Miro a la pantalla fijamente, a ver si así va más rápido Entra el amable compañero de cuatro plantas más arriba.

–¡Hola! Ah mira, ¿te acuerdas de eso que te dije de hace dos semanas sobre ese tema que no tiene nada que ver con lo que estás haciendo ahora?
–No (La aplicación se ha colgado)
–Bla, bla, bla, bla
Y yo –Pues ahora creo recordar que ble, ble, ble, ble (pero ya me he olvidado del informe que iba a hacer; me acordaré pero dentro de dos horas)

## Evitando esta situación

La aplicación GTD perfecta no existe, ni existirá y por eso siempre tenemos alguna herramienta auxiliar a mano (notitas de papel, un editor de texto), para evitar estos desbarajustes.

Pero eso sólo funciona si la bajada de velocidad es puntual.


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Kaizen de Dos Minutos

Voy a dedicar este post a esbozar una técnica de kaizen personal en la que incidiré con más profundidad en [Esfuerzo y Dedicación](http://tinyletter.com/eyd). Se trata de una inspiración que me vino observando un vídeo de implementación de kaizen en una fábrica.

La idea en la empresa es muy sencilla,

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¿Vives la vida zombi?

Abre tu cajón. Cuidado, es muy probable que descubras algún virus zombificador. Se presentan disfrazados de herramientas y referencias útiles, engañando a sus descuidadas víctimas. Tenemos entre ellas, la vieja webcam, aquel chisme que nunca usaste, el regalo de compromiso, el primer fascículo de una colección, los garabatos de un proyecto nunca emprendido y el más peligroso de todos: el por-si-acaso.

De por sí constituyen un estorbo a tus tareas, pero en períodos de estrés su virulencia aumenta hasta hacer de su hospedador, joven o viejo, niño o niña, un auténtico zombi.

Este es un post que llevo meditando mucho tiempo. La primera inspiración vino de la canción Zombie, protesta contra el IRA. Viene a decir la canción que esos terroristas viven anclados en 1916, que en sus mentes están luchando contra los cañones británicos en Dublín, pero la realidad es que han puesto una bomba y matado a un par de niños. Y el estribillo, no tiene desperdicio: “¿Qué tienes en la cabeza, zombi?”

¿Y si no fuera solo cosa de terroristas?

¿Y si todos tuviéramos algo de zombi?

Sin llegar a caer en el asesinato y el fanatismo, quizás estemos cometiendo otros errores, no tan trágicos pero igualmente absurdos.

“Cuando sea mayor…” Todos tenemos sueños de infancia, y algunos no los hemos cumplido quizás porque ya no nos interesan, son irrelevantes o imposibles. Y sin embargo, venga, pegados como percebes, viendo pasar la vida.

  1. “La revolución es el sábado, por la tarde, camaradas”. Y llega el sábado y pasamos de la revolución, porque la verdad es nuestras opiniones han cambiado, pero no tenemos narices de reconocerlo.
  2. Y si…” ¿Y si necesito esta regla de cálculo? ¿Y si resulta que …? ¿Y si todos esos “y si” retrasan tu vida y te llenan la casa de cachivaches inútiles?
  3. “Es un recuerdo”… que lo hicieron en Hong-Kong y puedes ver en internet siempre que quieras. Si no es algo verdaderamente emotivo y no tiene valor artístico es lastre, basura.
  4. “Yo soy un melómano”. También llamado el efecto “Traje nuevo del emperador”. Pasa entre los que se compran un Ipod -para ser 2.0- o los que tienen un blog que no dice nada o se suscriben a un club de vino cuando lo que les gusta es la cerveza. Una confesión: El Quijote ni me gusta, ni me disgusta. ¿Vale? Y el Kant es un pesado que no hay quien lo aguante. Estoy disfrutando a partirme de risa con “Una casa en el espacio” y, al mismo tiempo, me gusta Wittgenstein. ¿Algún problema? Pues quien lo tenga, le doy una calculadora, porque mentirse a uno mismo acelera el proceso de zombificación.

El verdadero problema

Me parece que vais entendiendo. Mirad, el problema no es tanto de productividad, ni de organización, ni de simplificar vuestra vida. La cosa es más grave:

Puedes estar viviendo en un mundo que ya no existe. Luchando la guerra que no es, como los Franceses, perfectamente preparados en 1940… para la primera guerra mundial.

Afortunadamente la zombificación puede curarse. Lo primero es observar, detectar a que proyectos estás vinculado pero que ya no te llevan a ninguna parte, que están en contra de los valores superiores de tu vida, que te resultan una pérdida de tiempo.

Y lo segundo, se resume en un archivo y en la papelera.

¿No estás seguro? Al archivo, al trastero o al garaje. Ponles fecha de caducidad. Toma un rotulador y escríbela en la caja. Si cuando llegue la fecha no lo has usado…

A la basura, sin piedad ni compasión.

¿O es que quieres ser un zombi? Mientras tanto, yo voy a ver si termino mi colección de playmobil, que es que bueno yo ya no juego mucho con ellos, pero claro es que sería una pena, porque en fin, son tan bonitos y traen tantos recuerdos, y se les puede pintar y comprarles cosas y, no ya no lo hago, pero a lo mejor a los primos de mis nietos podría gustarles y si así los almaceno, y los veo y ahora es que no tengo tiempo, no me viene bien, pero a lo mejor en unos días, meses o un año o dos…

Imagen de Wikicommons


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