¿Somos sociedad?

Si acudimos a la cultura popular parece que, —más que en sociedad—-, vivimos como una serie de individuos que, da la casualidad, viven cerca los unos de los otros pero sin verdadera interacción. Vayamos a un blog de superación personal, lo que encontramos son consejos para mejorarse a uno mismo, y, como mucho, a su propia familia. Los libros de auto-ayuda, de organización personal siguen esa misma línea: cómo mejorarte a ti mismo, sin ocuparse apenas de cómo mejorar el mundo, o al menos tus alrededores y dedicando poco espacio a cómo integrarse con otras personas en una comunidad. Los mecanismos de crowdfunding agrupan a personas que coinciden en un interés concreto pero que se limitan a entregar dinero. Incluso lo que pasa por comunidades online consisten en unos pocos que aportan cosas, copiándolas de otras partes, y unos muchos que simplemente consumen esos contenidos de forma más o menos relajada. Al mismo tiempo las formas de comunidad más tradicionales si bien no han desaparecido, ni muchísimo menos, han ido perdido fuerza, influencia y adhesión.

Miguel de Luis Espinosa