Ser o ser otro

Ser o ser otro, autenticidad o victoria, el eterno dilema. Si escribes sabes que simplemente para vivir de las letras tienes que ganar la lotería. Una lotería que vende sus números a cambio de esfuerzo, estudio, dedicación y todas esas cosas buenas. Pero al fin y al cabo una lotería, porque de todos los que hacen todas esas cosas buenas solo unos la conseguirán. Quizás sea por un toque de genialidad, inteligencia, o un «no sé qué», pero sea lo que sea, se suministra a muy pocos.

Una parte de la estafa es que el esquema piramidal de la atención [en las redes sociales] es que de alguna manera le serán rentable a mucha gente. Pero no, no puede. Las cuentas no salen. Alguien ganará la lotería pero probablemente no seremos nosotros.

Y la parte mayor es que lo que tienes que hacer para ser popular (la única métrica común a todas las plataformas) no es lo que harías para ser eficaz, serio o estar satisfecho con tu trabajo.

Set Godin en «The real scam of influencer» (traducción libre)

Aquí es cuando las palabras de Seth, a quien sigo desde hace mucho, son muy importantes. Si ser popular como autor, de forma significativa, es tan difícil, ¿qué merece la pena sacrificar? La respuesta es obvia: muy poco.

Y sin embargo, podemos a llegar a abandonar lo que querríamos ofrecer al mundo para de dar capricho a la gente. Lamentable, común, todos tendremos una excusa, pero sigue siendo lamentable. La verdadera literatura está en decir lo que creemos verdad. La autenticidad es decir, hacer la verdad. En señalar el problema que creemos que existe. En disentir si se hace falta, pero no por sistema.

Ahora, más que nunca, el trabajo que nos haga orgulloso, eficaz o serio, no puede consistir en decirle a la gente lo que quiere oír. Para eso hay zalameros de más éxito, lenguas-de-serpientes más afiladas junto a reyes y poderosos y lacayos de la popularidad. El precio de la verdad puede ser renunciar al éxito. ¿Y qué? Y aunque el éxito fuera fácil, ¿para qué ganar? ¿para hacer ganar a los que ya ganan?

Ser o ser otro, este es el dilema. Su solución es teóricamente fácil. La autenticidad es lo que vale la pena. ¿Puede haber alguna duda? Para el dinero y la fama a caminos más fáciles. Pero la dificultad práctica son todas las tentaciones que te esperan en el camino. Las de siempre, las de ahora y las que vendrán.

Imagen: Joven con vela de Godfried Schalcken (circa 1673)

de Miguel de Luis Espinosa