Respondiendo con la verdad

¿Ha muerto el blog? No, pero debería. Si por blog se entiende una página web llena de contenido cuyo fin último es vender un producto. Aunque sea uno mismo, especialmente si es uno mismo.

Porque sabemos que la publicidad nos miente. Yo, por lo menos lo doy por sentado. Con cada anuncio de televisión, se me enciende una bombilla: “Es mentira”.

Por eso tengo un problema. Tengo una marca personal, no muy conocida, pero ahí está. Vamos, que hasta tengo un logo y todo.

Hace ya bastante tiempo que no inserto publicidad en mi blog. Pero si pusiera alguna en este artículo apuesto a que la mayoría de la gente pensaría que miento.

¿Y qué responder? Me da pereza decir, “creedme”, mendigar la confianza.

Me parece que voy a responder con la verdad. Mirad, he desconectado las estadísticas de este blog. No tengo ni idea de cuanta gente lo lee. Ni me importa. En serio. Voy a pasar de buscar títulos que atraigan más gentes, o de insulsa tras insulsa lista. Lo último que quiero es que Sabiduría y Vida parezca una revista de sala de espera.

Aquí está hablando un autor. No muy bueno, vale, todo se andará. Pero un autor busca algo más.

Si no, al mirar la foto de mis doce años, tendría que agachar la cabeza. Y resulta que no me da la gana fallarme a mi mismo.

Ya no me fascinan los números. Sólo quiero ser yo y, con vosotros, con ustedes si me perdonan la canariedad, ser un nosotros.

Que mi marca personal sea la verdad y el trabajo bien hecho. Y ya veremos si al final de la carrera gana la liebre… o corrió más, pero hacia donde no debía.

de Miguel de Luis Espinosa