Resoluciones en grupo

CC Dave Atkinson

No hago resoluciones de año nuevo, pero sí he tenido, tengo y tendré que lidiar con cambios de hábitos en mi vida. Éstos, cuando se hacen con otra gente, en un ambiente estructurado son muy fáciles de llevar a cabo. ¿Quieres asegurarte de ir a misa, rezar tres veces al día, leer mucho ser sencillo en tus gastos y dormir tus ocho horas? Métete a monje, o a seminarista. Pero como sabe todo cura, o todo el que haya estado en un seminario, la cosa se complica cuando uno esta sólo frente a sus resoluciones.

Lo mismo puede decirse del deporte. Si estás en un equipo es relativamente fácil entrenar todos los días; con un buen entrenador es hasta sencillo hacerlo con intensidad: basta correr más que sus gritos.

Bromas aparte, es más complicado desarrollar nuevos hábitos en soledad. Por eso, si te puedes buscar un grupo de apoyo, mejor que mejor. Eso sí busca personas con las que te complementes bien por personalidad, pero sobre todo por horarios y circunstancias. Si todos son deportistas de élite no vas a poder seguirles y seguramente tampoco querrás hacer lo que ellos quieren.

Lo más importantes es que todos tengáis resoluciones compatibles y que nadie intente «mejorar» la resolución de otro. Demuéstrate primero que puedes cumplir con tu promesa. Acelera despacio, o perderás fuelle.

Recuerda que dos personas son un grupo; y que más vale una compañera que te entienda que la campeona del barrio si no puedes ver ni su pies cuando corres.

de Miguel de Luis Espinosa