Reflexionar

Me gustaría haceros pensar. Hace, siendo niño o poco más, me puse de objetivo emocionar con lo que escribiera, si acaso llegara a convertirme en escritor.

Hay un problema de base: profesores y padres enseñan a los niños que cada pregunta debe tener una respuesta. Y no es así. Condicionan sus mentes a buscar un resultado inmediato, pero hallar la respuesta es algo que puede llevarte mucho tiempo y trabajo.

Peter brook en XLSemanal

Hoy pienso que estamos saturados de emociones. Hay una especie de romanticismo inundando el mundo a gritos que exige el cumplimiento de tus sueños, —y si no los tienes ya te los darán—, de tomar decisiones arriesgadas, de votar conforme a tus enfados y esperanzas, de juzgar según apariencias y sin pensar mucho porque no te van a dar tiempo. Cuando compres algo tendrán otra cosa que vender.

Quiero salir de esta tendencia, no por pretensión de originalidad sino porque al extremo al que hemos llegado está apelación social continua a las emociones es malsana. Está creando esclavitudes a hábitos, convierte la práctica del deporte en obsesión, la aventura en una apuesta a ver quién hace la chifladura más grande y la política en un desfile de siete-machos.

Decían, decíamos, por cierto, qué malo era el bipartidismo. Hoy, con la incapacidad para hablar entre los super-buenos (nosotros) contra los super-malos (ellos), casi parece una necesidad. Si es imposible llegar a acuerdos, mejor elegir a uno o echarlo a suertes. Pues bien, si por una parte es necesario tener empatía emocial para hablar, mucho más lo es poder hablar con las palabras del otro, analizar sin pasión los pensamientos e incluso descubrir donde, ¡maravilla de maravilla!, estemos equivocados y dónde tengamos razón y, también, dónde no hay ni error ni acierto sino perspectiva, preferencia u oportunidad

Se puede animar a pensar desde la poesía y desde la literatura juvenil, cada una a su manera. No me siento en modo alguno limitado por el género. Sí es verdad que hay géneros más apropiados que otros para la exposición de una ideas de forma expresa y llana, pero mi pretensión es sobre todo animar a pensar y solo secundariamente compartir mis pensamientos y cuidar emociones.

Porque sí, hay emociones que estamos descuidando.