Quitándome el miedo a hablar de mi novela

Bueno, existe un cuento muy bonito en el que un alevín de escritor manda al editor un manuscrito. Éste lo lee pausadamente, en un bello escritorio de caoba, se da tiempo para pensar y después de una semana manda al autor una carta comunicando sus opiniones y, si hay suerte, un contrato.

Esta fantasía tiene la estructura de mito porque, incluso sabiendo que las editoriales apenas pueden dar salida al material de hace un año y reciben las nuevas ofertas con la misma alegría que tu recibes en tu buzón el anuncio de una nueva tienda, incluso así trabajamos como si fuera cierta.

Bien, hoy el mundo no funciona así, si es que alguna vez lo hizo. Por eso voy a ver si me quito el miedo a hablar de mi novela.

Miguel de Luis Espinosa