Las 5 S en clase (para alumnos)

1. Separar inncesarios.

No traer cosas inútiles -para el estudio- a clase te beneficia. El espacio que tienes en un pupitre de escuela es muy limitado. Además de los posibles robos y accidentes, todo lo que lleves que no sirva al estudio estrope tu concentración y te complica la vida.

2. Situar necesarios.

En los primeros cursos es muy sencillo saber que es necesario. El profesor suele dar una lista de material y con eso suele bastar. Pero claro, no vas a poner todo sobre el pupitre.

Recuerda: entre más se use más cerca de ti.

¿Te pones a buscar en el diccionario (o deberías) cada cinco minutos? Entonces debe estar cerca, quizás en el mismo pupitre. Algo que sólo se usa una vez por clase puede quedarse muy bien en la bolsa. Bueno, los detalles exactos los tienes que ver tú. Cada clase y colegio tiene sus normas sobre donde colocar las cosas. A veces hasta cada profesor. Dentro de esas normas, recuerda la regla lo que más veces se use más cerca de ti.

Ejemplos de cosas que se suelen usar mucho: lápiz, goma, bolígrafo, libro y cuaderno de la asignatura. Según la asignatura también calculadora o diccionario.

Recuerda: lo más necesario eres tu mismo.

El profesor puede ser genial o aburrido. Mala suerte, eso no lo puedes controlar. Puedes llorar o quejarte, pero no conseguirás nada. Lo que sí puedes controlar tu respuesta. Y esto vale para todas las cosas de la vida. Sea aburrido o divertido, lo importante es lo que consigas aprender.

Por eso “sitúa” en tu mente las ganas de aprender. Hasta al profesor más aburrido le gusta que le atiendan. (Aunque a veces no lo demuestre)

3 Suprimir suciedad.

Imagino que tu pupitre está limpio. ¿Verdad? ¿Las bolsas? ¿Los libros? ¿Y está todo dicho con eso?

Ni de bromas.

Lo más importante es limpiar tu mente. Llegando a clase es bueno no traerse problemas del patio ni de casa. Ya es bastante difícil concentrarse en el profesor, para encima ponérselo peor a tu cerebro.

¿Hay algún problema? Anótalo en tu cuaderno, agenda en un diario o en la mano, si no tienes otra cosa. Si es necesario, escríbelo en clave. Ahí estará seguro. No se te olvidará. Después de clase será el momento de revisarlo y decidir. Ahora no.

4 Señalar Anomalías.

Lo mismo que dije en el artículo anterior. Una de las cosas a las que debes estar atento es a tu propia forma de actuar en clase. ¡Sobre todo si alguien te dice que estás haciendo algo mal! Puedes ponerte a la defensiva, pensar que son ellos se equivocan, sentirte muy fuerte, parecer muy inteligente… pero perder una gran oportunidad de mejorar.

Tampoco es para echarse a llorar. Si te dicen que algo lo haces mal, la solución es hacerlo bien.

Tranquilidad. A veces la gente dice cosas malas sólo para reirse. No me refiero a eso. No hace falta que te pongas esos calzoncillos sucios que te han regalado.

Pero todo el mundo se equivoca. Y aunque la crítica pueda ser hecha con mala intención, te puede alertar sobre cosas que debes corregir.

¿Qué hacer? En este momento, calma y señalar la anomalía. Poner por ejemplo: “Se me acabó la tinta del bolígrafo” (y lo estarás escribiendo a lápiz )

Recuerda también que hacerse adulto significa (bueno, debería ) conocer tus defectos antes de que alguien tenga que señalártelos.

5 Seguir mejorando.

Pues no, no vamos escribiendo las anomalías, para ver lo malo que somos, sino para cambiarlo, paso a paso, poco a poco. La clase, evidentemente, no es momento para estar haciendo grandes planes. Eso ya se hará en casa.

Aquí lo que importa es la actitud tuya. Lo repito, no puedes cambiar al profesor, ni las clases. Lo que puedes cambiar es tu reacción. Y ahí siempre tu objetivo debe ser aprender, porque es tu vida la que está en juego. (Se siente).

Miguel de Luis Espinosa