Por qué (ya) no tengo una lista de correo

Después de mucho pensar, y a pesar de haberlo anunciado[1], no voy a llevar una lista de correo en este blog. Las razones son las siguientes:

  1. Ya existe una forma de suscribirse, las RSS (está allí abajo)
  2. Las RSS solo se actualizan cuando tú quieres y no se unen a mensajes mucho más relevantes de trabajo o familia
  3. La lista de correo electrónico obliga que me confíes tus datos
  4. La única forma que tengo por un coste razonable de custodiar esos datos es a través de una tercera empresa
  5. No voy a crear contenidos solo para suscriptores
  6. No quiero tener que manejar un programa externo solo para hacer lo mismo
  7. No pienso venderte nada
  8. No quiero que el servicio externo que tenga que usar compruebe si has abierto o no mi correo, si lo has leído o si se lo has mandado a alguien. (Sí, es el comportamiento estándar de las listas de correo).

En resumen que estoy cada vez más preocupado por la pérdida de privacidad que tenemos en Internet y no quiero contribuir a dicha pérdida. Homo Minimus —si no está de bromas— tiene razón:

Creo que no tiene sentido para casi nadie recibir artículos diarios o semanales de un blog; por muy bueno que sea, no tienes la capacidad de procesamiento ni mucho menos la capacidad de ejecución para aplicar en tu vida lo leído[2].

Enlaces:

  1. Ver Pequeños cambios en el blog
  2. Todo llega a su fin

Miguel de Luis Espinosa