Por qué debes aprender Vim

Hace ya semanas que escribo todos mis borradores desde la consola de comandos de mi Mac usando un programa antiguo llamado Vim. Es viejo, tiene la mala fama de ser difícil de aprender y, sin embargo, yo lo recomiendo a todo el mundo, y no solo para que edites texto o código, rápidamente.

Antes que nada, me gustaría precisar que no es tan difícil de aprender como se cuenta. Lo único es que es raro, es un programa diseñado antes de la era del ratón, y eso hace que uno se sienta un poco perdido al principio. Sin embargo, existen versiones más amigables de Vim, llamadas «gráficas» o de «GUI» que te permiten seguir usando tu viejo y querido ratón, hasta que te acostumbres a usar solo el teclado, que es más rápido. En segundo lugar, sí, Vim tiene miles de herramientas, instrucciones y comandos que puedes aprender, pero sabiéndose diez ya puedes hacer la inmensa mayoría de las cosas que haces en cualquier otro editor de texto. Y a partir de ahí, como dice el propio creador de Vim, Moolenar, te basta con aprender solo lo que necesitas.

Pero lo que me gustaría hablar aquí es de que Vim me ha servido de puerta a un mundo oculto de eficiencia informática que tenía disponible en mi propio mando, en su terminal. Resulta que, por decirlo a lo bestia, debajo de un Mac hay un ordenador Unix1 o sea que tienes de base la misma filosofía de trabajo. Y resulta que esa filosofía es muy eficiente. Gracias a ella, he programado un par de scripts super-sencillos,2 y de mis nuevos programas favoritos: mutt3 como cliente minimalista de correo electrónico (adiós, anuncios de gmail) y newsbeuter4 como lector de rss minimalista y rápido como los ángeles. Su instalación en linux es sencilla, en Mac un poquito complicada, pero basta con buscar en google «install mutt mac» o similar e ir aprendiendo. Tardarás un par de horas en aprender si no sabes nada, pero, además de los programas, habrás aprendido un montón de informática. Y una vez hayas aprendido, eso solo es el comienzo de una vida sin miedo a la informática «de verdad».

Vim te hace eficiente

Y ahora viene lo más importante. Vim te obliga a que seas más eficiente. La mayoría de las aplicaciones modernas tratan de adaptarse a tu modo intuitivo de trabajar. Esto es, su objetivo es que un tipo que no sepa nada de informática se siente delante de la pantalla y no tenga ningún problema para usar la aplicación. Y esto que parece algo muy bonito, genera un pequeño problema: nos convierte en novatos perpetuos. Vim, por otra parte, te pone en la mentalidad de estar siempre buscando «¿cómo podría ser más eficiente?», «¿qué puedo hacer para que esto vaya más rápido?» Y esa mentalidad una vez se te introduce en la cabeza, te persigue a todas partes y en todas las cosas que hagas. Con el tiempo vas aprendiendo en primera persona, por propia experiencia, entre pitidos de frustraciones del ordenador, que entre más tiempo dediques a ser eficiente, mejor. Resuelto eso, el trabajo se hace solo.

Esto va más allá de usar el mejor editor de texto que el mundo haya conocido. Esto te cambia por dentro. Con dolor, pero lo hace.

Notas

  1. No es exactamente así, pero digamos que comparten muchos estándares comunes
  2. De los que os hablaré el 6 de febrero de 2014
  3. Mutt en Mac [English]
  4. Artículo y vídeo

de Miguel de Luis Espinosa