¿Para quién pintas?

Tengo debilidad por las miniaturas. Soldaditos de toda la vida. (Pero no ya casi nunca son de metal y menos de plomo). Mis ejércitos: uno británico, escocés, de la segunda guerra mundial, compuesto de Shermans V, Fireflies, cazacarros, una compañía motorizada y unos cuatros 25 pounder. También tengo una pequeña fuerza de la Alemania Oriental: T55AM2 y una compañía de motorshutzen.

Vale, pues estaba viendo un vídeo de un experto en pintar miniaturas con este mismo título, pero en inglés. Pensé en lo que decía. Comprobé que tenía razón y dejé de seguirle.

¿Qué decía? Que uno debe pintar miniaturas para sí mismo. No seguir los criterios de los demás etcétera. Esto, por supuesto, para la gran mayoría de los aficionados. Para los que quieren competir en torneos de pintura es otra cosa. Pero ese no es mi caso. Si fuera a competir sería en escribir. Ya que me cuesta, por lo menos que me guste mucho.

¿Y por qué lo dejé de seguir? Porque la verdad es que soy más jugador que miniaturista. Tampoco pretendo hacer colección. De todas formas simplemente estando en el hobby, le acaban a uno regalando o dejándoselas tirada de precio. Y con los años, aunque yo también regale algo a gente que se inicia y conozco, siempre acumulo. Pero me estoy desviando.

No necesito aprender más a pintar miniaturas. Lo cierto es que yo no necesito un gran nivel de pintura de miniaturas. Menos aún en la escala que practico que es de las más pequeñas que se usan en la práctica. Y ese nivel ya lo tengo. Prefiero concentrarme en jugar y machacar salvajemente a los jerries… digo 🙂 O en hacer o aprender otras muchas cosas, más que ver cómo se consigue el esquema de camuflaje super-raro.

¿Para quién pintas? Es una buena pregunta. ¿Para quién amas? Sería una pregunta aún mejor. Una con una respuesta más complicada. ¿Para quién vives? Pues también. ¿Para quién ríes? ¿Para quién cantas? ¿Para quién escribes?

Son muy buenas preguntas para una crisis. O para días de calma. Sobre todo para días de calma.

Miguel de Luis Espinosa