No carges con la culpa

de no saber cómo afrontar el miedo a lo desconocido. Los problemas mejor tenerlos de uno en uno y los humanos no estamos muy bien diseñados para afrontar este tipo de miedo. Casi es más fácil afrontar la muerte que a la posibilidad de morir, aunque la muerte solo pase una vez y la posibilidad de morir esté siempre. Casi es más fácil también afrontar el fracaso que el insoportable miedo a fracasar, que nos hace hacer un millón de cosas que en realidad no queremos.

Es difícil supongo porque ante lo desconocido el cuerpo se pone en estado de alarma. En la prehistoria o en la guerra eso puede salvarte la vida. Compruebas si hay peligro, lo resuelves de una manera u otra, y sigues con tu vivas. No compruebas si hay peligro y aunque sea una cosa que solo pase una vez de cada diez, si pasa mueres.

Pero la mayor parte del tiempo no vivimos así. Y otras veces aun estando en verdadero peligro hay poco que podamos hacer. Eso sí, haz lo que tengas que hacer, pero ya está. Preocuparse nunca ha ayudado a nadie, menos aún culparse de estar preocupado. Preocuparse es lo natural, ocuparse y salirse de esa emoción ya requiere tener más paciencia con uno mismo.

Miguel de Luis Espinosa