Mejorar al cliente

Perdona que vuelva a comentar una de Seth Godin. Me gusta el tipo, ¿qué le voy a hacer? Bueno, os traduzco una parte de su entrada: The bad client/clueless boss trap y luego paso a comentarla.

[…] parte de nuestro trabajo es educar a nuestro cliente para impedirles hacer algo estúpido, cortoplacista o egoísta. Como linchpins (claves), nos toca elegir a nuestros jefes, y si somos incapaces de persuadirles para que suban el nivel, entonces nuestra obligación/oportunidad es irse a otra cosa.

La frase ganadora es: A pesar de tender un cliente penoso o un jefe desinformado, fuimos capaces de hacer un gran trabajo.

Hay dos secretos para la realización de un gran trabajo:

  1. Persuadir al cliente para que te deje realizar un trabajo excelente.
  2. Tener mejores clientes

Ambos bailan juntos todos los días

Seth habla para su mundo de alta empresa, imagino. Aun así, el concepto de clave, linchpin, en Seth Godin es más una actitud y disposición que una posición. Eres una pieza clave en una organización, tu grupo de amigos, familia o el mundo si ese es tu forma de actuar. Es importante dejar eso claro para que no creas que esas palabras se refieren a un grupo selecto de pijo-corbatas.

Sin embargo, a veces, la obligación principal es mejorar al cliente. Es desde luego un objetivo difícil, alguno dirá intervencionista, imperialista o casposo o qué cosa más. Tiene, lo reconozco, el peligro de creerse uno mamá del mundo. Un riesgo en el camino hacia un verdadero cambio.

¿El escritor no cambia al lector con lo que escribe? El médico, el maestro que es digno de ese nombre, ¿hará menos que educar? La alternativa es poner tiritas, aliviar, crear tontos ilustrados. El músico, ¿puede llamarse así al que solo entretiene? ¿Y yo? ¿Debo darte solo lo que quieres leer? Y si no, ¿buscarme otro lector?

Miguel de Luis Espinosa