Hierve siempre el agua salvaje

Tanera Mor, 2017, Islas Summer, en Escocia. En la punta sureste, cerca de Garadheancal tuve mi primera experiencia de acampada salvaje. Justo donde una pequeña playa se junta con una laguna. Recuerdo mirar la charca y pensar, «lástima que le llegue la marea, sería hermoso beber de ella, si fuera sola de lluvia». Caminé un poco más y, ¿qué me encuentro? Entre la hierba alta, invisible si no te acercas, una poza que alimentaba la laguna. Y dentro de ella, muerto hacía una semana por las pintas, un ganso salvaje.

Por eso siempre hay que hervir el agua salvaje. Por bonita que parezca.

Es una experiencia que recuerdo no solo cuando voy de acampada, sino también cuando me encuentro algo que no sé de dónde viene. Como una «noticia» que aparece en mi móvil.

Miguel de Luis Espinosa