Frustración

Lo que más me cansa, lo que me causa más estrés últimamente es luchar contra aplicaciones que no funcionan. O peor que funcionan cuando les da la gana. Si tengo que ser sinceros la mayor de las veces no es culpa de las aplicaciones en si mismas, sino de la red. Mi trocito de Internet cae o se ralentiza y todo mi trabajo paralizado.

Hermana de la frustración es la sensación de impotencia. Sobre todo porque en la oficina no puedo elegir las herramientas que uso ni la red que me gustaría. No puedo ir a un diseño minimalista de nada. En una organización grande, como en la que trabajo, todo viene dirigido de arriba. Y no voy a discutir eso ahora porque no viene al caso. Lo importante es que tengo que usar eso que tanto me frustra.

Y cansa, porque resulta que he comprobado que haciendo mucho más me canso mucho menos cuando mi trabajo es más productivo. Cuando, como dice una compañera, la máquina nos deja trabajar.

¿Y quieres que te dé una solución? Alguna idea tengo, pero me la reservo porque está muy verde. Ahora solo quería dar cuenta del dato.

Miguel de Luis Espinosa