Esperanza en los estudios

Lo primero es tener esperanza

A veces es muy difícil tener fe en uno mismo. Sobre todo cuando las cosas no han ido como hemos querido. El problema no es el fracaso. Sino creerse las mentiras del fracaso. Estas son dos:

1ª Que si fracasas es porque eres tonto o incapaz.

2ª Que si fracasas es porque eres un vago.

Ambas son mentira. No fracasas por lo que eres. Fracasas por lo que haces. O mejor aún, no eres tú quien fracasa, sino tus acciones. Deja de hacer lo que estabas haciendo mal y empieza a hacerlo bien.

Y esto vale también para habilidades auxiliares como ser capaz de concentrarse. Vale, hay gente con más fortalezas que otras. Lo mismo ha ejércitos mayores que otros.

Como el microscópico ejército finlandés. 1939, la Unión Soviética invade Finlandia. El ejército finlandés era pequeño, casi sin fuerza aérea, pocas municiones y desprovisto de material moderno. Los finlandeses no es que ganen, pero zurran lo suficiente al ejército soviético para poder negociar una paz.

La clave son los métodos

¿Cómo lo consiguen? Mejores métodos, tan sencillo como eso. Hicieron las cosas mucho mejor.

Lo mismo pasa en el deporte. A veces quien llega a ser algo grande no es el que tenía mejor “genética” sino otra serie de virtudes, como creer en sí mismo.

Cree en tí mismo. La verdad es que puedes hacer las cosas mejor. Un poco mejor. Un poquísimo mejor. Eso siempre es posible.

Y ahí es donde entra nuestro amigo Kaizen.

Me voy a cargar el japonés, pero te voy a ayudar a entenderlo: Kaizen = Mejora Nada. Oye, seguro que ya sabes algo que va mal en tu forma de estudiar. Y esto aunque tengas las mejores notas. A lo mejor incluso hay tantas cosas que mejorar que te sientes abrumado. ¿Y por dónde empiezas?

Por algo muy práctico, muy pequeño, casi nada, una tontería. Por ejemplo: sentarse bien. Por ejemplo cerrar la puerta. Por ejemplo escribir una nota que digo: “Puedo hacerlo”.

Casi nada. Pero adelante. Concéntrate en esa mejora. Una vez la hayas cumplido pasa a la siguiente “Mejora Nada”. Siempre concéntrate en cosas concretas, simples, muy prácticas.

Se irán acumulando. Lleva tiempo, y un poco de fe en uno mismo, pero pasa y luego, casi sin que te des cuenta, vas adelante.

de Miguel de Luis Espinosa