Doble tristeza

21 de febrero

Querida persona desconocida, hoy no hay mucho que contar. Por lo menos no hay nada bueno. Es que… ¿cómo te lo digo? Mamá ha estado todo el día rara y Heather también. Y luego vino Lucas a decir que quería quedarse con nosotros. Y nosotros disimulando y mamá que ya le respondería mañana. Y después de eso mamá se abrazó a Heather y se pusieron a llorar. Y a mí no me decían nada.

Ha sido horrible todo el día. La pesca peligrosa porque llovía mortalmente con un viento que erizaba todo: los árboles, la hierba, los abrigos, el pelo y por supuesto el mar. Menos mal que estábamos protegidos en nuestra calita pequeña. Pero aún así había que luchar todo el rato para que el agua no te llevara afuera, que hubiera sido la muerte. Y Heather se volvió a la playa y yo pensé que por que no podía más, pero era que estaba llorando.

Y cuando me dí cuenta era cuando volvíamos a casa. Y no me quería decir nada. Y luego cuando llegamos pues habló con mamá y yo pensé que mamá la convencería para que fuera feliz, como hace conmigo siempre, pero fue al revés. Y luego pasó lo de Lucas.

Me quedé toda la tarde muerto de frío. Hace poco me medio-dijeron que por qué lloran: es por un recuerdo horrible de Heather. Y no me han dicho más. Es una tortura.

Porque me imagino las cosas que vi en el tiempo de las muertes. Espero que tú no las sepas.


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Miguel de Luis Espinosa