Difícil sencillez

Es complicado… siempre lo es. Diría que hasta nos gusta la complicación. Tener miles de estímulos, que sea enmarañado, desordenado, absurdo. Parece que para los humanos la regla es que todo lo que hagamos tienda a hacerse más complicado. Desde los coches hasta las leyes, desde la cocina hasta las vacaciones, los vamos embrollando todo. Sin ir más lejos, WordPress, ofrece mucho más que lo que la mayoría de los blogueros necesita. El WordPress «recién desempaquetado» está engordado de funcionalidades, —cosas que tendrían sentido para un profesional de la web, pero no para el aficionado medio— y quitarlas es un trabajo difícil y engorroso.

¿Pasa así con todas las cosas de la vida? Poco a poco vamos acumulando compromisos de medio-pelo que no nos hacen del todo felices. Añadimos a eso medio-sueños de Instagram y creemos fantástico estar ocupados en todo tiempo. ¡De prisa, de prisa, que no llego! ¿Suena eso a una queja por vicio? ¿Será que en realidad nos gusta? Después de todo, un libro gordo luce más hermoso que uno pequeño. Damos por sentado que el que más grande tiene más trabajo, pero puede ser que ignoremos cuánto se ha borrado del pequeño hasta que dijera lo que tenía que decir y nada más.

Pues lo mismo con nosotros. Simplificar la vida supone un esfuerzo continuo si la tendencia humana es complicarlo todo. Dedica tiempo a ese esfuerzo rutinariamente si no quieres que se te disperse la vida en un millón de afluentes y… (¡vale ya, Miguel, vale ya!)

Miguel de Luis Espinosa