Diario de Guille 3.5
No comimos elfos de espuma

2 de febrero

Querida persona desconocida, hoy de madrugada, antes de que apareciera la luz y despertaran los demás, volvió Fantasma Papá. Obviamente no puedo contárselo a mamá ni a nadie porque pensarían que miento o estoy loco, etcétera. Y a lo mejor estaba medio dormido o algo. Eso nunca se puede saber. Pero no fue nada malo ni daba miedo. Solo vino, me saludó, me preguntó si estaba bien y me preparó leche. Lo cual es raro porque hace mucho tiempo que no tenemos leche y aún tengo el sabor de la leche en mi lengua. Así que o es todo un sueño imaginario o tengo hambre. Pero da igual, fue bonito. Antes, cuando era pequeño y estaba seguro de que fantasma papá era real hubiera sido incluso más bonito.

El día ha estado fuertito. No hemos podido pescar porque aunque no ha llovido mucho el viento ha sido una pasada. Justo desde que me desperté, o puede que antes si lo de fantasma papá fue un sueño. Así que hemos aprovechado para trabajar en la casa y preparar la acampada. Hay que estar listos porque nunca se sabe cuando el invierno te va a sorprender con un día bueno. ¡Podría ser mañana!

3 de febrero

Lo que no hicimos

Querida persona desconocida, el día sigue con viento descomunal y mamá nos ha vuelto a prohibir ir a la playa. Y eso que el mar estaba espectacular lanzado elfos de espuma al aire. No es que Heather, Laika y yo hayamos corrido cerca mientras extendíamos los brazos como si fuéramos gaviotas. Tampoco nos reímos a carcajadas comiendo lluvia fría. Por lo menos no lo hicimos un rato hasta que nos entró la tristeza del invierno. Hubiera sido mala pata desobedecer a mamá para luego sentirnos tristes igual.

Nuestras buenas obras sin recompensa

Después de que no hiciéramos eso fuimos directo a ayudar con los cultivos. Que en realidad fue reparar una cerca con clavos y cuerdas para que aguantara mejor el viento. Y venga que sí sopló, que pensamos que éramos elfos de espuma. Heather se rió un poco cuando se le ocurrió pero luego se puso cabizbaja. Es que el viento da mucho frío y pocas ganas de reír cuando te lleva azotando mucho tiempo.

Luego me gastaron una broma. Que no me hizo gracia. Y fue que me lanzaron un cubo de agua en toda la cara. Sé quiénes fueron pero no lo voy a decir ni a escribir. Es que si no lo voy a decir escribirlo me parece peor todavía. Es por una regla que hay que no dices nada aunque quieras decirlo. No sé por qué me lo hicieron y me parece injusto porque no les he hecho nada, pero podía estar equivocado.

Pero luego les vi con toda la ropa cubierta de algas apestosas. No sé quien fue. (Heather tenía las manos manchadas de marrón y una sonrisa muy grande. Supongo que debe ser una pista.) Pero están enfadados conmigo. Aunque saben que yo no fui, creo. No lo entiendo.

Cosas de la tarde

Además de lo normal, dos cosas. Una, que seguimos preparando la acampada hasta que terminados de prepararlo todo, a falta de la comida, pero eso se pilla rápido. Dos, que me puse a mirar una grieta que había en la pared junto a donde pongo mi cabeza cuando duermo. Es que me di cuenta que es especial porque de arriba parece un siete y por abajo es como ese siete reflejado, casi perfectos, aunque con una ligera curvatura cóncava en la parte de arriba y convexa hacia abajo y, si te acercas mucho y te fijas cómo refleja la luz puedes ver al moho crecer lentamente. Es una mancha gris, verdosa y marrón, pero yo opino que es tan interesante como un bosque, puede que haya miles de criaturas diminutas sobre esa manchita. Y, si te lo imaginas, puede que la grieta sea la entrada hacia un país mágico. Yo la toqué por si me llevaba allí, pero me dormí antes.

4 de febrero

Querida persona desconocida, omnia paratus. Mamá dice que si mañana hace buen tiempo iremos de acampada y seremos felices. Si no, será el siguiente día y si no el otro y así hasta que venga el primer día bueno. Lo dijo así mismo, lo que me suena exageradamente redundante, como si fuéramos niños pequeños que no entendiéramos nada. Pero quizás fue por el sol, porque el día ha estado estupendo de sol, pudimos contar todas las nubes de hoy: cuarenta y ocho. Quizás mañana sea el gran día, quizás mañana…

Pongo puntos suspensivos al final para que sea como pensar con una sonrisa en el corazón.

5 de febrero

Querida persona desconocida, el cinco de febrero fue el gran día. Nos los pasamos genial, cariñosamente genial. ¿Lo has adivinado, verdad? Nos fuimos de acampada, como en los viejos tiempos, como antes de las muertes y de todo lo malo. (Aunque me han contado y he leído que antes también había cosas malas, piensan que no son tan malas como que se muera casi toda la humanidad de enfermedades, hambres y guerras… pero no es una competición… bueno, dejo de pensar bobadas.)

Mapa de la imaginaria Isla Ristol, aunque sí existe una Ristol real, no es ésta.

El gran día fue así:

Palabras de cariño

Brisa, poco nuboso, todos muy felices, mamá la primera en despertarse. Después yo, Laika y Heather la última. No desayunamos ni hicimos nada de lo importante. Nos pusimos las mochilas, las bolsas de la comida y caminamos fuera del sendero. Fue para que así fuera más aventura. Puede parecer un poco tonto, si lo piensas hemos tenido aventuras más peligrosas y audaces. Pero no queríamos una aventura audaz y peligrosa. Bueno audaz sí, pero peligrosa desde luego que no. Como te dije, solo queríamos una aventura de familia, todos juntos, todos bien y nada malo. Así que para que fuera perfecto nos imaginamos que Glasgow todavía estaba llena de gente y hablamos de que papá se había quedado para trabajar en sus cosas científicas… Y casi lloramos, pero sonreímos más que nada.

Llegamos a la iglesia de St Cuthbert y pusimos la tienda junto a la pared norte porque era donde estábamos más protegidos. Además se puede ver la bahía con las focas y eso creo que es lo que hubiéramos querido hacer de verdad. A partir de entonces empezó la parte rara de toda acampada de diversión y es que no sabes si ponerte a explorar o quedarte sentado a hablar o algo. Bueno pues nos quedamos porque ya hemos explorado la isla muchas veces y hablamos con cariño, pero no quiero decir detalles porque no importaban las palabras sino que hicimos con cariños. Y después comimos.

Palabras tristes

Lo único malo del día fue por la parte que Heather se puso triste. Se fue corriendo sola y luego yo fui a buscarla y estaba llorando porque tenía miedo de que se acabara el día perfecto y sería mañana. Lo que es un poco tonto, créeme, pero me pasó a mí también. Creo que como estaba llorando pues me lo contagió y acabamos llorando los dos juntos. Pero sin chillar, sin ruidos, solo lágrimas. Aunque Laika tosía un poco, lo que estropeaba el momento, según mi opinión.

Y lo más bonito fue al final del todo, cuando se hizo de noche y cuando ya nos íbamos a meter en la tienda porque hacía frío empezaron las luces del norte. Que es que el cielo se llena de una cortina de luz de colores que baila en la oscuridad, junto a las estrellas. En español tiene otro nombre pero ahora no me acuerdo pero si lo traduces del inglés tal cual se dice luces del norte, creo. Bueno, da igual. Total que al final dormimos dentro de la iglesia para aprovechar que por un hueco del techo se podían seguir viendo los brillos del espacio. (Ahora a las luces del norte las voy a llamar así también).

Y además de que los brillos del espacio fueran tan bonitos es que a Heather se le puso una sonrisa que ya no se le quitó hasta la madrugada. Y a mamá tampoco.

6 de febrero

Querida persona desconocida, después de la acampada fuimos directos a nuestras cosas: Heather y yo a pescar y mamá con Laika a patrullar la costa de la isla. Es necesario porque ha vuelto a hacer buen tiempo: muy poca lluvia, muy poco viento… Lo mejor es que cuando sale el sol puedes cerrar los ojos flojito y puedes ver chispitas de gris claro, casi blanco y luego, de repente, se llena todo de ríos naranjas y es que entonces estoy mirando al sol con los ojos cerrados. Pero solo lo sabes cuando los abres.

7 de febrero

Querida persona desconocida, he tenido una idea genial y es la de usar una radio de barco para mi radio emisora. Por su puesto que no me dejan usar ninguna de la de los barcos buenos de la isla, los que flotan, pero como hay un barco encallado en la playa negra pienso que puedo ir allí y cogerla. El único problema es que me va a ser un poco difícil, o sea una verdadera aventura porque no es que esté en la misma playa sino en una skerry cercana. Y el mar bate mucho, sobre todo ahora en invierno. Con el barco grande no se puede ir porque a) no me lo iban a dejar y b) el viento seguramente lo rompería contra las rocas. Es que la parte de la isla que da a mar abierto es muy diferente de la bahía. Es como la diferencia entre el paraíso y el infierno. Hasta las gaviotas molestosas prefieren la bahía y eso que ellas pueden volar.

La solución es un kayak, por supuesto. Un kayak es la solución para todo. Kayak gu brath! Eso es como Alba gu brath pero con kayak, o sea un grito de viva el kayak en Escocés, si kayak fuera una palabra escocesa. ¿Me he liado otra vez? Sí, me he líado otra vez, perdón. Es que estoy entusiasmado y emocionado.

Solo hace falta que un día muy bueno mi madre me deje ir allí. Creo que lo conseguiré porque no hace falta dar toda la vuelta a la isla. Puedo arrastra el kayak hasta Gasta y desde ahí deslizarlo cuesta-abajo por el arroyo, bajar a la playa y jugarme la vida solo diez minutos. Es una broma. No será jugarme la vida si el dia es bueno de verdad. Será ir, entrar en el barco, pillar la radio, salir, ¡fácil! ¿Qué te apuestas que mamá me dejará?

8 de febrero

Querida persona desconocida, hemos tenido otro día de tormentas así que lo de jugarme la vida con el kayak hubiera sido muerte asegurada. Ni siquiera hemos salido de la casa faro. Solo hemos trabajado en preparar nuevas nasas para langostas y poco más. Estas últimas nasas las estamos haiendo de cuerda de botella de plástico. Como hay tantas de la época anterior a las muertes se pueden usar para todo. Solo hay que rescatarlas de la playas porque siempre acaban ahí. Luego las cortas en tiras muy finas y sacas cuerda que es bastante resistente. Y con esa cuerda se pueden hacer nasas que funcionan bien. Aunque a veces algún cangrejo las rompe, pero mamá dice que no es eso, sino que estaban mal hechas.

Tuvimos que para cuando nos empezaron a doler las manos de tanto estirar plástico, y atarlos, etcétera, porque lo que pasa es que te puedes cortar. Y como hace frío pues es peor, así que en cuanto se hizo de noche nos metimos juntos bajo las mantas junto a la chimenea. ¡Buenas noches!

Miguel de Luis Espinosa