Diario de Guille, 050101

Querida persona desconocida, hoy el entrenamiento consistió en el manejo de la radio. Lo que es interesante porque no hay una radio de esas portátiles en toda la isla. Hay una vieja en la casa grande pero no hace sino «fruz, fruz», cuando se enciende. (Cuando la encendemos para jugar) y no se puede decir nada solo escuchar. Si hubiera algo que escuchar.

Mamá dice, no obstante, que tendremos los aparatos cuando nuestro grupo se una a los demás en la guerra. Y que es muy importante tener radio para poder coordinarse, avisar de peligros y oportunidades y cosas así.

No obstante a mí se me ha ocurrido que sería mejor tener una radio como las de verdad de antes de las muertes. Pero claro necesitamos la emisora adecuada, alguien que nos escuche y muchísima electricidad. Esto es lo difícil. Aquí podemos tener electricidad cuando hace mucha falta con el aerogenerador. Pero es solo funciona el pequeño y no funciona muy bien. Y tampoco funciona nada demasiado bien con lo que lo podamos usar.

Pero si tuviéramos una radio de verdad, por imaginar, podría decir. «Good morning, Scotland!» y contar las cosas que pasan y se necesitan. Avisar de si se han visto orcos cerca. Poner música. Contar cuentos. Enseñar cómo curar enfermedades o conservar comida. De todo. Podría cambiarlo todo. Se lo tengo que decir a mamá. Me va a tener que apoyar. Es la mejor idea que he tenido en mi vida.

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Miguel de Luis Espinosa