¿Cuándo hay que dejar Internet?

La llave de una vida sabia son los límites y fronteras que ponemos a todo, sobre todo a las cosas buenas. La disciplina, incluso en las cosas buenas, es la madre de nuestra libertad. Doy por hecho que consideráis Internet algo bueno, doy por hecho también que sois conscientes de los peligros que encierra; el más común de los cuales es quedarse embobado delante de una pantalla sin rumbo ni dirección y lo que es peor, sin darse cuenta.

No aconsejo a los adultos intentar imponerse a sí mismos una limitación horaria. Ésta funciona sólo cuando tienes un padre detrás; además es arbitraria: hay días que necesitas más tiempo que otro y si vas por este camino acabarás con un libro de reglas y excepciones, que cuestan mucho de aplicar.

## El sentido de Internet

¿Para qué estás leyendo este artículo? Si no puedes responder a esta pregunta, Internet te ha enganchado. Si tu respuesta es “porque estoy aburrido y estoy matando el tiempo”, también estás malgastando este momento. Y yo, para eso, hubiera preferido no haberlo escrito. El tiempo no se mata sin matar la vida; el rato no se pasa sin dejar pasar la alegría.

## Atención

Si estás en Internet y te falta una buena razón, apaga el ordenador. Apágalo ahora si no sabes por qué me lees. Haz algo que merezca la pena, algo que tenga una intención, un sentido. Si no puedes pensar en nada, a lo mejor deberías cerrar los ojos y meditar; o salir a pasear y ver el cielo. Pronto, si dejas el ruido, el torrente de datos contínuos que te llegan de todos lados, podrás escuchar lo que necesitas, lo que quiere Dios de tí o, por lo menos, lo que necesitan otras personas o incluso tú mismo.

Éste es todo el límite que necesitas en Internet: que estar conectado sea lo mejor que puedas estar haciendo aquí y ahora. Si no, es tontería.

de Miguel de Luis Espinosa