El Blog de Miguel de Luis Espinosa

Manifiestillo del partido gris

 

Humildemente reunidos, cansados de vanas promesas y aplastados por el peso de las ilusiones que nos vendieron nos constituimos los aquí presentes en el partido gris, que deberá ser escrito siempre en minúscula. Gris ceniza, que no plata será nuestra bandera, vacía de adornos, escudos ni lemas, ni más emblema que la sobriedad. Vivimos en la desilusión, a ella llamamos a todos, para sacarlos de esa locura permanente que es el viaje a la Utopía. Prometemos poca cosa, porque en realidad poca cosa depende de uno mismo y de la misma manera poco depende solamente del poder de un estado, mucho menos de un partido. Y ni siquiera lo que de verdad dependiera solamente de nosotros sabemos si cumpliremos porque de las vetas de maldad de la naturaleza humana no escapa nadie, y nosotros tampoco.

Haremos lo posible por cumplir y hacer cumplir las leyes que ya existan, empezando por las más viejas. No iniciaremos grandes revoluciones, ni espectaculares reformas, sino nos centraremos en las pequeñas cosas que todas las leyes van dejando atrás. Si nos es posible derogaremos leyes o las haremos más sencillas; no impondremos nuevas obligaciones para compensar las normas que se incumplen, salvo que por demérito propio no se nos ocurra nada mejor. Y con esto tan sencillo ya hay trabajo para tres Hércules.

Si el país va bien será porque vosotros y nuestros oponentes lo hagan bien; a nosotros nos basta con remover obstáculos a la felicidad de países y gentes. No tenemos el manual para resolver los problemas del mundo, ni tampoco creemos por un instante que nadie más lo tenga. La ilusión es siempre y casi por definición una mentira, aún sea agradable a oídos y almas. Es mejor llorar ahora, al empezar el camino y llegar a donde podamos que ir a Ningúnlugar.

Os proponemos un pacto no nos aduléis y trataremos de no adularos. Quizás no seamos peores que esa cosa llamada el pueblo y la gente, a la que no adscribimos el dogma de la Inmaculada Concepción, lo que es seguro es que no somos mejores que ustedes, aunque, sin ánimo de ofender y por ser claros, tampoco el pueblo es perfecto. Si nos proponemos luchar por la corrupción lo hacemos porque sabemos que también vendrá de los nuestros. A ellos son a los primeros que debemos criticar; aún a costa de nuestro partido. Quizás eso aleje un poco a los que vienen a medrar, eso y la eterna vigilancia.

Ea, pues, si cometéis el error de votarnos ya sabéis a lo que tenéis que atener, una política a lo de campo viejo y arriero escarmentado, a ir aprendiendo de la experiencia, al sentido común y a poco más. La verdad es que votéis a quien votéis la verdad es que la felicidad depende de ustedes. A nosotros solo nos toca servir, pero en la medida en que cometáis el error de votarnos.


See all posts »

El horror de la sección de comentarios

Este artículo nace de la indignación, no con los políticos sino con los que se hacen llamar la gente, con los que, sean muchos o pocos, se erigen con la potestad de maldecir a todos y a todo; también a una niña. Basta para ello que disientas de su opinión, que en tal estima la tienen que parece que la han convertido en el ídolo de su tribu personal. ¿Cómo se atreven? Con el antifaz del anonimato, por supuesto.

La Biblia, con lo que vengo a decir Dios, manda «bendecir a los que os maldicen» (Lucas 6:28) . Tengo muy claro que esta «la gente» no tiene a Dios sino como excusa, pero yo bebo de las promesas de Cristo, por antiguo que suene. Eso me interpela a trabajar por el bien de todos, hasta de los que hacen el mal, lo que no es excusa para condenar el mal allí donde se presente. La diferencia de condenar el pecado pero no al pecador sé que suena rancia por cristiano, que no está de moda serlo, pero podría fácilmente hacerse laica si alguien así lo quisiera. El principio es bien sencillo: hacer siempre el bien, lo que incluye, lo que exige respetar a las personas aunque tengan actuaciones no respetables, pero nunca dejar pasar al mal sin condena porque esa es una forma de condenar a las víctimas.

Es por Greta Thunberg

Todo esto viene por la indignación que siento ante el horror de la sección de comentarios de los periódicos; tormento al que no entiendo por qué me someto voluntariamente. Horror que estalla en particular al ver en un artículo de El Mundo cómo se despacha la gente ante una niña que, además de cometer el horrible pecado de mantener una opinión distinta, acopia una serie de caracteres que, a su destemplado juicio, resulta ser un compendio de los peores vicios: ser joven, Asperger y tener más dinero que ellos mismos. A esto añaden su seguridad, fundamentada en nada, de que está siendo manipulada, que es tonta, o loca, o quizás malvada. O más bien todo a la vez. La prueba es muy sencilla: Greta es contraria a su opinión y por tanto tiene que ser herética.

Me recuerda a los profetas, a los de verdad, a los que decían a reyes, sacerdotes y al pueblo, lo que no querían oír y que precisamente por ello acababan muertos. Cuidado con la gente normal, no somos inmunes a actuar mal, ni por separado ni en grupo.

Pues bien esto que la gente ha hecho con Greta está mal, pero a esa gente no le diré ni que está loca, ni tonta ni que es malvada, pero sí que lo que están haciendo está mal, que deben dejar de hacer el mal y, en vez de ello, hacer el bien.


See all posts »

Form, un formulario front-end

Brevísima entrada para anunciar que, en mi plan de convertirme en el mejor creador web del mundo, :), he creado el front-end de un formulario, que he llamado, Form (creativo, que es uno). Nada terriblemente sofisticado, pero sí responsive, fluido y sencillo, con una imagen de background de Death to the Stock Photo.

El Demo lo tenéis aquí: http://wissol.github.io/form/

El Código está en github: https://github.com/wissol/form/

Nota: Por supuesto que no funciona, es solo el front-end, es decir lo que se ve por fuera, pero le falta el back-end.


See all posts »

No hay nada de malo en ser un hobbit de la comarca

El mejor plan para tu vida no tiene por qué ser un plan grandioso, de esos de los que hacen películas, puede ser muy bien amar a los que tienes al lado. Si eso te hace feliz, abrázalo. Lo digo porque muchas veces nos vemos arrastrados a la «vida Pinterest», donde todo es perfecto o empujados por un mundo que estima que los únicos sueños que merecen la pena son los del tipo «campeón del mundo» o del «ser el verdadero minimalista vegano de la recta doctrina que vive en un armario y se alimenta de flores».

Cuando en realidad, puede que lo que te haga feliz sea aceptar una vida sencilla, sin alharacas, ni pretensiones, ni etiquetas, ni ganas de ser el mejor. No digo que todo el mundo tenga que aceptar una vida pequeña, en una casa pequeña, que use como diversión lo que se haga en el pueblo y que prefiera la hierbecilla local al té selecto de Muylejón, pero si eso te hace feliz, a lo mejor lo que te hace triste es perder el tiempo soñando en otras cosas que, en el fondo de tu corazón, ni necesitas ni quieres.

Los hobbits que se quedaron en la Comarca quedaron muy felices mientras sus compañeros iban de aventuras. No vivieron las aventuras de Frodo, ni de Sam Sagaz, ni de Bilbo Bolsón, porque eran felices cuidando sus campos y disfrutando de sus cosechas. Sobre todo disfrutando de sus cosechas.


See all posts »

Cambia tu historia para cambiar tu vida

Traducido del Original de Leo Babauta

Cuando emprendemos un nuevo cambio en nuestras vidas — ya sea un nuevo trabajo, negocio o hábito — nos contamos una historia.

Somos el héroe de nuestra historia. Lo malo es que no suele ser una historia muy buena — conlleva que como el héroe no cree que pueda triunfar, quiere dejarlo todo y tomar el camino más fácil.

Imagina si las grandes historias de todos los tiempos siguieran el esquema de nuestras historias:

Serían historias pésimas, ¿verdad? ¿Quién seguiría a esos tipos?

La historia que nos contamos a nosotros mismos va por esas líneas. Son diferentes para cada uno de nosotros, pero si no tenemos éxito con algo, es muy probable que sea porque nos estamos contando la historia equivocada.

Prueba ahora: piensa en un hábito que estés intentando cambiar o que hayas intentado y fracasado hace poca. Quizás ejercicio, meditación, escribir, procrastinar, lo que sea. Ahora piensa en la historia que te contaste a ti mismo sobre ti mismo. ¿Qué imagen se te viene a la cabeza? ¿La de un héroe valiente, que triunfa sobre todos los obstáculos, sin acobardarse por las fuerzas que se unen en su contra por el frío y duro universo? ¿O era la de un tipo normal que probablemente lo dejaría todo por unos bollos y Netflix cuando las cosas se ponían difíciles?

Quizás no puedas escuchar la historia que te contaste a ti mismo. En ese caso intenta descubrir cuál es el sentimiento de tu corazón cuando piensas cambiar ese hábito o emprender esa nueva etapa en tu vida. ¿Es duda, ansiedad o miedo? ¿O es alegría y triunfo? La canción que te cantas a ti mismo (aunque no te des cuenta) es de esa nota, el acorde que sientes en tu corazón.

Fracasamos debido a esta historia. Se interpone en nuestro camino, más que las mismas dificultades que atravesamos. Cuando las cosas se ponen difíciles o desagradables, nos decimos: es aceptable rendirse, no importa, ya lo haremos en otra ocasión, no tenemos disciplina, no se nos da bien, no podemos, es muy difícil, estaría bien descansar un ratito, la vida es demasiado corta para pelear, nos merecemos un premio, por una vez no pasa nada, vamos a fracasar, es mejor fracasar sin que nadie se dé cuenta, no nos apetece ahora mismo, no pensemos sobre esto, ¡mira una ardilla!

¿Y qué podemos hacer si nuestra historia está trabajando contra nosotros?

Cambiar la maldita historia. Crea una canción en la que tú eres el héroe épico de tus sueños. Canta esta canción diariamente con orgullo. Ve a por el sueño, lucha contra las fuerzas de la distracción, la monotonía y la duda, álzate a ser el mejor. Eres el escritor de tu historia, el compositor de tu canción, y cada momento es una oportunidad para re-escribirla, un nuevo borrador listo para ser editado hasta crear una historia mejor.

O deja la historia. Considera que sin la historia que te estás contando sobre que no podrías o no deberías hacer algo… solo queda la realidad del mundo a tu alrededor, no eres ni un héroe ni un fracasado. Solo tú y este momento, y es un buen momento, y sin la distracción de una historia, tienes un entendimiento básico de la bondad y el amor en tu corazón. Eso es todo lo que necesitas: toma este amor de tu corazón y sé feliz, y se compasivo contigo mismo. Las luchas contra las que has peleados pueden irse si las sueltas y, volviendo a la bondad de este momento, tomas un paso de amor.


See all posts »

No, no critiquen el bien

Estos dos últimos días, tras las masacres de París, he visto gente indignada porque otra gente no se indignó por otras causas:

Los Israelíes se indignan porque la gente no se fija en lo que pasa en su país. Idém los palestinos. Los mejicanos sacan a colación los crímenes de Guerrero. Los Iraquíes ni le cuento. Yo podría haberme sentido muy ofendido por los niños de la calle. O por el Zaire, o por Myanmar. Recordar a otros países lo que pasó en España hace no tanto tiempo y no se indignaron. ¿Y qué saco con eso?

Aquí no hay un problema de hipocresía, es solo marketing. Por razones varias París resuena más en las redes sociales que…, que la mayoría de los sitios del mundo, a qué nos vamos a engañar. Recuerdo un día en Irlanda del Norte, muere un terrorista manipulando una bomba y, al mismo tiempo, una ballena vara en una playa cercana a  Port Stewart. Adivina a qué prestó atención la gente.

No, no es momento de reproches, no es momento de exigir al mundo sabiduría, porque el mundo está bastante mal. Mejor centrémonos en hacer el bien en cada oportunidad que tengamos y si hay que criticar, critiquemos lo que se hace mal, no lo que hace bien.

 


See all posts »

Juguete del viento

Quien no sabe a dónde ir es un juguete del viento, un barco a la deriva, una pluma en la niebla. No basta con minimizar, no es suficiente con abandonar hábitos y desprenderse de cosas porque las tentaciones abundan por todos lados y si no sabes qué quieres hacer con tu vida, ¿cómo puedes rechazar las ofertas con las que te asalte la vida?

He intentado la reclusión, borrar todas las posibles distracciones, pero eso solo ayuda un poco. Al final el mundo siempre se las apaña para ofrecerme tentaciones. Y bueno, batallo contra ellas y muchas veces hasta gano, eligiendo lo esencial frente a lo accesorio.

Pero que tenga que batallar, es una alarma. Veréis, cuando estaba haciendo oposiciones no se me pasaba por la imaginación ninguna distracción importante. Sí, habían pequeñas cosas para relajarme, pero, si alguien me sugería hacer una carrera, el «no» corría a mi lengua. Ahora, que estoy estable en lo económico, tengo que pensarlo.

Y pensarlo,

una,

y otra vez,

y otra,

cada vez que alguien me propone algo.

Porque la verdad es que ahora me toca descubrir a dónde quiero ir. Pensarlo de una vez, para no dispersarme en millones de direcciones a la vez.


See all posts »

Yo sí me arrepiento de mucho

Me asombra la ligereza de la frase «yo no me arrepiento de nada». ¿Qué clase de heroína puede decir tal cosa? Hombres, ninguno. ¿Quién puede mirar atrás un solo día, –ni hablo de toda una vida–, y decir sinceramente que no se arrepiente de nada. Pues lamentablemente muchos.

¿Voy a meterme a especular qué pasa por la cabeza de quién pronuncia esa frase? Me da que un pensamiento muy superficial, unas ganas de no incordiarse a uno mismo, un miedo a no enfrentarse a las verdades, una pereza de que no querer enmendar los propios fallos, o una necesidad de presentarse como una persona fuerte. En cualquier caso puede ser verdad que no se arrepienten de nada, pero también es verdad que tienen mucho de qué arrepentirse.

Yo, por mi parte, sí que me arrepiento de mucho. De muchas decisiones que he tomado y de muchas más que no he tomado, y hasta de cómo he hecho muchas cosas. Eso no significa que viva triste o derrotado, sino una simple aceptación de la realidad, que siempre se empeña en ser como es y no como yo quiero que sea; aunque esa realidad sea yo mismo.


See all posts »

Sin triunfo no hay victoria

Una de las maneras más fáciles de fallar es no celebrar los victorias. Cuando pasa eso estás diciendo que esa victoria no vale la pena ni alegrarse por ella y de ahí al abandono solo hay un paso. Después de todo, ¿para qué trabajar en algo que no valoramos lo suficiente como para celebrarlo?

» More »


See all posts »

Rutina o hábito pautado

Rutina: Costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas.

Pauta: Instrumento o norma que sirve para gobernarse en la ejecución de algo

RAE

Iba a empezar este post diciendo que, te guste o no la rutina, la realidad es que las rutinas o te las impones tú o te las imponen otras personas y circunstancias. Pero resultó que el concepto de rutina que recoge el diccionario de la Real Academia no permite entender esa frase.

Visto así, sin embargo, tengo la ventaja de que puedo distinguir mejor los conceptos y mostrar a las claras por qué la rutina restringe la libertad. Sencillamente porque ignoramos su sentido. Donde hay caos no hay libertad. Es más, los hábitos son muy potentes y puedes pasarte tu vida de rutina en rutina, esclavo de tus propios hábitos.

De la rutina a la pauta

Lo esencial es recordar que los hábitos son parte esencial de tu conducta. No puedes vivir sin hábitos, sencillamente, –como dirían los americanos–, no funciona así. Lo que sí puedes hacer es descubrir las rutinas de las que no eres consciente, reflexionar sobre ellas y sustituirlas por pautas, por una norma que impones tú sobre tu vida.

Recuerda: O eliges un hábito o una rutina te elegirá a ti.

Foto


See all posts »