Brisa de Sonrisas

La brisa de sonrisas,

se cuela por la ventanilla abierta

y juega con mi cara.

Es la mañana feliz,

de nuestro viaje al último viento.

Si al final me animo a escribir una novela en prosa poética, esta podría ser su primera estrofa. Puede que no, seguramente
que no, porque todavía estoy jugando con la idea. No quiero empezar en serio hasta terminar El diario de Guille, al que le que queda todavía bastante tela. Pero por si acaso…

Una familia de aventuras

Otro, un futuro cercano con toques de anime de calidad. Tiene su pizquito de fantasía, tono de serie familiar, optimismo y aventuras. Algo que quizás suene a Miyazaki y a Firefly. Habría un hidroavión tripulado por no sé quién todavía, pero tendría un par de niños y una madre. Y viajarían de isla en isla, comerciando, llevando pasajeros, esquivando piratas, salvando a gentes en apuros y viajando hasta el último viento.

Básicamente esto lo que tengo por ahora. Como en El diario de Guille el autor sería uno de los protagonistas. Sin embargo escribiría usando poemas, en tiempo presente, como si estuviera pasando en el mismo momento de la lectura.

Quizás, —nada tengo decidido— intercale prosa con poesía en situaciones donde la acción gane a la emoción. Si tienen que escapar, por ejemplo… Ya veré. De momento todo esto no es más una idea con la que juguetear. Así que volviendo al poema anterior…

A punto de volar

El hidroavión está a punto de salir. Hace una mañana de verano estupenda y un niño (o niña) se apresta a vivir una aventura. Lleva en su regazo un pequeño cuaderno nuevo donde piensa dejar constancia de todo lo bueno que pase. Hace calor, mucho calor, del tipo húmedo que fastidia pero justo en ese momento entra la brisa de sonrisas.

Miguel de Luis Espinosa