Besa un sapo

Esta es la gran lección de la Bella y la Bestia; que algo debe amarse antes de que sea digno de amor ~ Chesterton

…Y la princesa besó un sapo y se convertió en un apuesto príncipe. Se casaron, comieron perdices y todo eso. Pero antes hubo que besar un sapo. Mentira, no fue una princesa quien besó al sapo, fue una niña del montón. Es que un sapo no es algo que merezca ser besado. Le pasa como a muchas personas que son como sapos. No hay nadie que las bese, no hay quien las ame, porque no merecen ser amadas.

¿Se puede besar a un drogadicto? No hablo de un amigo tuyo que haya podido caer en las drogas. Hablo de un desconocido. ¿Se puede hablar a un loco? ¿Y a un criminal?

Lo siento, no me he levantado hoy con ganas de proponer nada fácil. De lo que hablo es de la misma esencia del amor. No son corazoncitos, diamantes, ni bombones, ni siquiera promesas de fidelidad eterna, ni tampoco de una pasión desbordante de todo lo conmueve. Os hablo de la heroicidad del amor. De besar sapos y sapos venenosos.

Siempre hay sapos

Están en tu oficina, y más de uno si esta es grande. No es que te caigan mal, es que caen mal a todo el mundo. Es el abusón del colegio — o “bully” como se dice ahora merced a los traductores gandules — o el que va salpicando chismes y murmuraciones por todos los despachos. Sí, me refiero a ese a quien querrías pegarle un grito, o hacerle una fiesta de despedida y desearle mucha suerte en su nuevo trabajo, muy, muy lejos del tuyo.

Pues hay monjas que aman criminales. No como querrían los amantes del morbo. Sino con un cariño meditado y paciente, que sabe sufrir y esperar más allá de toda utopia.

Aunque no seas una monja, ni tengas vocación de amar criminales, hay un par de cosas que puedes aprender de ellas:

Como termina la historia

La princesa no besó al sapo. Lo que pasó en realidad fue que cuando la niña venció su miedo y besó al sapo se convirtió en una princesa. Y el niño cuando besó a la rana se convirtió también en un príncipe. Y es que ambos tenían algo de sapo.

de Miguel de Luis Espinosa