Anímate a rezar

Me gustaría animarte a rezar la Liturgia de las Horas. Me ha llevado mucho animarme yo mismo así que puedo esperar tu escepticismo. Solo puedo decir que a mí me viene muy bien. Eso no significa necesariamente que te vaya a entrar fácil. Es una cosa muy de cristiano, casi de monje, aunque ya no tanto.
El ya no tanto es principalmente porque es un poco menos necesario tener un guía que te ayude. Hay decenas de páginas y aplicaciones para eso y hasta canales en YouTube. Una que me gusta por sencilla, completa y no necesitar conexión es eprex. Que hay un montón más, como ya os he dicho, pero con una, que no sé si es la mejor, basta.

Estás aplicaciones te ayudan a sortear la primera dificultad de la Liturgia de las Horas: saber qué toca rezar hoy, y te las presenta de modo que no tengas que emplear cinco libros. (No es exageración). La segunda un poco qué también ayudan: puede y debe parecer mucho rezar. Después de todo está pensado para la vida de un monje. Pero para un «civil» una al día es suficiente. Completas, por ejemplo, que es la de antes de acostar puede ser una buena forma de iniciarse. Si quieres puedes añadir Laudes y Vísperas y quizás alguna más.

Pero no corras a rezar mucho. Porque te queda la tercera, la más difícil, la imposible, para la que no hay más ayuda que la Gracia: rezar con sentido cristiano. Ponerse a rezar como si fuera un challenge de esos, no es cristiano. Vamos que hasta Jesús dijo por alguna parte que ponerse a repetir frases por repetir no ayuda nada. Algo como esto: (Gracias Internet por disimular mi poca erudición)

Mateo 6:7-8 (Dios Habla Hoy) 7 Y al orar no repitan ustedes palabras inútiles, como hacen los paganos, que se imaginan que cuanto más hablen más caso les hará Dios. 8 No sean como ellos, porque su Padre ya sabe lo que ustedes necesitan, antes que se lo pidan.

Por eso lo que te pediría es que, una vez que empieces a rezar la Liturgia de las Horas y le cojas el gusto, busques a alguien que sepa rezar bien. Ese no soy yo. Buscar a esa persona será un peregrinaje en sí mismo. Quizás sea un cura retirado, que, según él mismo, «ya solo sirvo para confesar». Quizás sea un grupo de fe. Quizás sea el párroco de tu parroquia, esa a la que vas por bodas, bautizos y comuniones. Quizás sea uno que se escandalice por mis consejos. Pero es esperable, yo ni para confesar sirvo.

Pero por ahora solo prueba, sin juzgar la oración ni juzgarte. Sí, lo harás mal, pero es que la perfección solo la tiene Dios y Él no mira cuánto amas, sino cuánto quieres amar, lo mismo que no mira tu sabiduría, sino cuánto quieres querer a la sabiduría.

¿Te dejé el enlace por alguna parte? Oh, sí, aquí.

Miguel de Luis Espinosa