23 de noviembre, diario de Guille

Querida persona desconocida, hoy estoy mucho más feliz y optimista que ayer porque no me han echado por la ventana gritando «¡loco!». Bueno, es una broma porque Sargento Mamá nunca lo permitiría. Eso sí, ha hablado, muy seriamente conmigo para que prometiera que nunca más fuera a jugar a rol con Fantasma Papá ni con mis fantasma-amigos.


Después de pensarlo mucho le dije a mi madre que sí, muy honradamente, pero inclinando el pie izquierdo. Eso significa que no lo volveré a llamar a mis Fantasma – amigos cuando esté delante de los demás; porque no lo entienden. En cuanto a Fantasma Papá no prometo nada porque a veces, (muchas), lo necesito. Y es papá, sigue siendo papá, aunque lo asesinaran, pase lo que pase, siempre.

(Todo eso moviendo un pie, para que luego digan que hablo raro)

Es que, sé que Sargento Mamá tiene razón y todo eso… que los fantasmas podrían ser mi imaginación y todas esas cosas que se dicen para justificar lo que es raro y no entendemos. Pero ¿y si no son falsos? Ignoraros sería injusto para ellos, y mortal (digo mortal de forma amplia porque lo que pasaría es que se desvanecerían o algo así fantasmal o espiritual). Yo espero que Fantasma Papá y los demás no se enfaden y lo entiendan; después de todos también para ellos es difícil que la gente los mire asustados mientras disimulan y hacen como si no los vieran.

Miguel de Luis Espinosa